Con la llegada de los meses más frescos también pueden aparecer más estornudos, congestión, escurrimiento nasal o molestias respiratorias.
Y entonces surge una pregunta muy común:
¿Se puede tener alergia al frío?
La respuesta no es tan sencilla. El aire frío no es un alérgeno como el polen, los ácaros o la caspa de algunos animales. Sin embargo, los cambios de temperatura y los hábitos que tenemos durante esta época sí pueden influir en nuestros síntomas.
El aire frío puede irritar tu nariz
Cuando baja la temperatura, respirar aire frío puede desencadenar congestión, escurrimiento nasal y otras molestias en algunas personas.
Esto no necesariamente significa que exista una alergia. Los cambios de temperatura forman parte de los factores que pueden desencadenar síntomas de rinitis no alérgica.
Por eso, presentar molestias al salir a un ambiente frío no es suficiente para concluir que se trata de una alergia.
Pasamos más tiempo en espacios cerrados
Cuando hace frío solemos mantener puertas y ventanas cerradas y permanecer más tiempo dentro de casa.
Esto puede aumentar la exposición a algunos alérgenos presentes en interiores, entre ellos:
- Ácaros del polvo.
- Caspa y otros alérgenos de mascotas.
- Moho en espacios con humedad.
- Partículas acumuladas en alfombras, colchones, almohadas y otros textiles.
En una persona sensibilizada, la exposición a estos alérgenos puede favorecer síntomas de rinitis o asma.
Cobijas, chamarras y textiles vuelven a salir del clóset
Con el cambio de temporada también regresan las cobijas gruesas, edredones, chamarras y otros textiles que pudieron permanecer almacenados durante meses.
El problema no es la cobija en sí, sino el polvo y los alérgenos que pueden acumularse en los textiles y en los espacios donde estuvieron guardados.
Antes de utilizarlos nuevamente, puede ser conveniente lavarlos siguiendo las indicaciones del fabricante y mantener una limpieza frecuente de la ropa de cama.
¿Cómo saber si es alergia?
Algunos síntomas que pueden presentarse en la rinitis alérgica son:
- Estornudos frecuentes.
- Congestión nasal.
- Escurrimiento nasal.
- Comezón en nariz u ojos.
- Ojos llorosos.
Pero los síntomas respiratorios pueden tener diferentes causas.
Un resfriado, una infección respiratoria y una rinitis no alérgica también pueden provocar congestión o escurrimiento nasal. Por eso es importante observar cuándo aparecen los síntomas, cuánto duran y qué parece desencadenarlos.
No normalices sentirte congestionado toda la temporada
Vivir semanas o meses con la nariz tapada no debería convertirse simplemente en “algo que me pasa cuando hace frío”.
La rinitis puede afectar el sueño, las actividades cotidianas, el rendimiento escolar o laboral y, en general, la calidad de vida.
Si los síntomas son frecuentes, se repiten cada temporada o interfieren con tus actividades, una valoración con un especialista puede ayudar a identificar si existe una alergia, otro tipo de rinitis o una causa diferente.
¿Qué puedes hacer durante los meses fríos?
Algunas medidas generales pueden ayudar a disminuir la exposición a desencadenantes dentro de casa:
- Mantén una limpieza frecuente para evitar acumulación de polvo.
- Lava regularmente la ropa de cama.
- Revisa si existen zonas con humedad o moho.
- Limpia los textiles que estuvieron almacenados antes de volver a utilizarlos.
- Sigue el tratamiento indicado por tu médico.
- Evita modificar o suspender medicamentos por tu cuenta.
Y recuerda: no todas las personas tienen los mismos desencadenantes.
Identificar qué provoca tus síntomas es una parte fundamental para establecer el manejo adecuado.
Entonces, ¿el frío provoca alergias?
No directamente.
El frío no funciona como un alérgeno, pero los cambios de temperatura pueden desencadenar síntomas nasales y, durante esta temporada, también pueden cambiar nuestras exposiciones ambientales.
Por eso, si cada noviembre comienzan los estornudos, la congestión o la comezón, en lugar de asumir que “es por el frío”, vale la pena investigar qué está ocurriendo.
Conocer el desencadenante es el primer paso para controlar mejor los síntomas.
Dra. Teresa Plascencia
Alergóloga y Pediatra
COFEPRIS: 2314102002A00174


